sábado, 25 de febrero de 2017

cuando era pequeña miraba por la ventana de la habitación de mis padres,
que ya ha dejado de ser el de mi madre, el pino del jardín.
ese viejo árbol, que de cuando en cuando me paraba a mirar,
nunca le pusimos un columpio,
y lo pensé muchas veces,
nunca le escribimos con un punzón
nuestras iniciales,
ni miramos de cerca sus nidos,
ni arrancamos sus hojas,
ni siquiera las cogimos del suelo
para guardarlas en un libro,
ahora, algo menos pequeña
ahora, que tú,
ahora,
descubro que hay seres a los que no se les pueden
poner un columpio,
transcribir iniciales,
coger sus hojas,
meterlas en un libro.